martes, 26 de febrero de 2019

A veces

A veces me pregunto qué hubiera pasado si todas las letras que nacieron después de vos, hubiesen nacido contigo, ahí, cuando tu sombra recorría mis paredes.
Es raro ¿no? De las despedidas siempre florecen los poemas mas lindos, y no, no es que vayamos por el mundo romantizando la tristeza y amando la melancolía. Creo las letras y nosotros funcionamos así, a destiempo.
A veces te imagino leyendo los poemas que florecieron en nuestro adiós, imagino que cara pondrías viendo que nunca pude escribirte nada así cuando estabas cerca, cuando tu pelo todavía se dejaba enredar entre mis dedos.
Querer con ganas, amar con fuerza, pero no poder, no es el tiempo, ni el lugar, ni siquiera la circunstancia, la palabra “Nosotros” viene con fecha de vencimiento al dorso, pero yo la vi tarde, y es ahí donde aparecen los nudos en el estómago, es la indigestión de un amor mal devorado.
A veces me pregunto qué hubiera pasado si todas las letras que nacieron después de vos, hubiesen nacido contigo, de seguro hubiésemos visto la fecha de vencimiento antes de terminar de consumirnos, nos hubiésemos ahorrado tanto nudo en la garganta, tanto poema triste, tanto intento de incendiar un bosque con una bomba de agua.

- Nacho

viernes, 22 de febrero de 2019

Sin tiempo de sol

Es mentira la frase que dice que no podés tapar el sol con un dedo, si cerras un ojo el sol queda tapado totalmente, algún rayito siempre se nos escapa por la yema, pero en general, ya no lo ves más.
Cuando vamos por la calle y vemos a la gente durmiendo ahí, en un rincón, siempre miramos, siempre, aunque lo neguemos nuestros ojos terminan en los cartones, en las frazadas llenas de polvo y suciedad. Pasa lo mismo cuando vemos niños revolviendo la basura, el contenedor los devora sin asco, pero con lástima, él sabe que está mal, pero ¿qué puede hacer un recipiente grande de plástico? Si ni siquiera nosotros le damos importancia, él menos.
Los niños siempre están en el contenedor, aunque no los veamos, aunque crezcan, siempre se renuevan, siempre hay otro que va y revuelve los restos de los restos que ni siquiera dieron para comida de mascota, pero para un nene de contenedor está bien.
Es mentira la frase que dice que no podés tapar el sol con un dedo, si cerras un ojo el sol queda tapado totalmente, salvo que seas un nene que revuelve contenedores, ahí ni siquiera tenes tiempo de mirar al sol, porque el hambre te duele en todo el cuerpo.

- Nacho

martes, 5 de febrero de 2019

Los Nidos

Siempre hay que tener cuidado con los silencios que se alojan en la garganta, sobre todo porque son muy amigos del miedo. Y todos sabemos que al miedo le encanta oscurecer corazones.
Las palabras que no se dicen en el momento indicado quedan ahí, estancadas en el medio de la laringe, y conectadas justo con el nudo que se te forma en la boca del estomago cuando el nombre de alguien te duele mucho.
Hay que tener cuidado con no decir las cosas en el momento indicado, mirá si un día me olvido de decirte que te quiero, y al otro día armás el bolso y te vas, ¿qué haría con tanta palabra trancada en el medio de la garganta? ¿cómo desataría el nudo que se me forma en el medio de la panza cuando alguien dice tu nombre en voz alta?
Yo no tengo la respuesta para tanto sentir truncado, creo que por eso escribo, por las palabras que nunca me anime a decir.
Escribo porque hace rato que tengo pájaros de silencio haciendo nidos en la garganta.

- Nacho

jueves, 17 de enero de 2019

Lados


Del lado alumbrado de la vida siempre se ven las cosas mas claras, obvio, por la luz que nos baña a diario. Del lado alumbrado siempre que se pierde algo se encuentra la forma correcta para conseguirlo, claro, acá que hay luz siempre se puede ver sin necesidad de achinar los ojos para afinar la visión. El problema de acá, de este lado con luces, es que también se ve clarito para el lado que no está alumbrado.
Nosotros vemos claramente la oscuridad que hay allá, pero nunca los de acá se animan a ver más para adentro, por eso solo se ve hasta la frontera, por eso es facilísimo señalar si estás acá sentado disfrutando de la luz.
Ese es el problema más grande, los que nacen del lado alumbrado siempre son los que señalan a los que viven en la oscuridad.
De lado oscuro no se señala, porque no hay para donde señalar, si apenas se distingue lo que está bien de lo que está mal.  

Cuando una persona que nació y creció del lado iluminado comete un error, de este lado se lo defiende diciendo que errar es humano, que no es tan malo si está arrepentido, y todo queda ahí
Cuando la televisión nos cuenta que un pibe que nació, se crío y aprendió a vivir del lado oscuro, murió victima de una bala, del lado de la luz se festeja “Uno menos” dicen acá, y lo tenes en la portada de los diarios.
A mí siempre se me aprieta un poco el corazón, me pregunto siempre que nos habrá pasado, en que momento nos olvidamos de mirar mas profundo para el otro lado, ¿habrá sido el miedo que nos regalaron los diarios o la televisión? ¿Cuándo fue que nos olvidamos que nuestro lugar para nacer fue cuestión de azar?
Cuando se festeja la muerte de un pibe, cuando se pide más balas para “los negros de mierda”, yo pienso que es la luz de la comodidad que nos cegó tanto que ya ni nos interesa la vida fuera de nuestro plato de comida, entonces andamos por el camino con luz así, creyendo que sabemos como viven los del lado oscuro aunque solo veamos su frontera, creyendo que allá no hay dolor porque antenas de directv, creyendo que solo ellos son violentos, y que acá pidiendo balas, penas de muerte, festejando linchamientos y torturas, somos la gente de bien.

- Nacho

sábado, 12 de enero de 2019

Coser

Nadie que esté conversando con el polvo del piso va a creer que el cielo arriba de su cabeza es azul, no se va a convencer que de los escombros se puede rearmar algo, si el fénix que nace de sus propias cenizas es letra de cuentos de hadas y poemas esperanzadores y todos lo tenemos claro. ¿Quién se va a creer semejante pavada cuando el dolor te aprieta el corazón?
¿Qué hay más allá del silencio que nos inunda el pecho y nos descascara las paredes? ¿miedo? Como voy a decirte que tenes miedo, si a vos te convencieron desde que naciste que el amor es salto al vacío y no puente que une almas, con que cara te digo que sanar es posible, si te veo en el piso hablando de oscuridades.
Vení, levántate, yo no te puedo convencer de que el mundo no es una mierda, pero te puedo mostrar entre las letras, que el silencio del piso es un poco mentira, y que los abrazos indicados iluminan, que la risa es fugaz la gran mayoría de las veces, pero que compartirla, igual que los miedos, ayuda un poco a coser el alma que ya esta llena de remiendos.

- Nacho


martes, 8 de enero de 2019

Me saludó

La última vez que la vi me saludó, me saludó como si tal cosa, ¿será posible que la gente cargue con semejante destrucción interna y aun así pase desapercibida?, yo no tenía idea que esa tarde con la primavera muriéndose afuera, detrás de sus pupilas su mundo también se marchitaba, y las oscuridades habían vencido los terrenos baldíos de su presente.
«Como anda mijo» me preguntaba, yo le decía que bien y que «como anda uste’» y ella me decía que bien, que todo bárbaro, igual que yo. ¿Habrá sido una mentira piadosa? ¿o un simple saludo formal, y por compromiso al muchacho que te atiende todos los días en el supermercado del barrio?


Yo no sabía el nombre, porque para atender al público precisas simpatía, y no memoria, pero es ahora que no me puedo sacar la risa y los chistes de mi cabeza; recuerdo que le encantaba hacer comentarios para dejar en vergüenza a su hija adolescente. También me acuerdo como se reían las dos, una con una vergüenza tremenda, la otra con una maldad divertida, esa que tienen las madres cuando cuentan una anécdota que aman, pero que sus hijas odian. Yo todavía me acuerdo de su risa.
La última vez que la vi me saludó, me saludó como si tal cosa, como si el mundo de su adentro estuviera enterito y sin temblores, como si su jardín estuviera inundado de futuro, y no todo marchitado y agobiado de tanto vacío.
Esa tarde de primavera me saludó como si el tren que se la llevó unos días después hubiese sido salvación, y no un vacío que me inundó el pecho en el depósito cuando me dijeron la noticia y me quitó las ganas de preguntar «como andan» a los clientes, por miedo a que me vuelvan a mentir.


- Nacho

sábado, 5 de enero de 2019

La burbuja

«Tengo un miedo tremendo a que se rompa la burbuja» me soltaste de la nada. Y yo pensé lo mismo, a mi la realidad de afuera siempre me agobia. Cuando el amor nos roza la piel, los miedos se dispersan por el resto del cuerpo y las interrogantes conquistan nuestra mente, el afuera es siempre así, lleno de dudas que piden a gritos que las contesten.
Por eso me gusta este adentro, contigo. Esta burbuja donde habitamos, donde existimos, donde los miedos y las dudas no habitan, y no pueden entrar, donde no somos nada, pero jugamos a querernos mientras en el afuera llueven los signos de pregunta.
No le pongamos etiqueta a esto, porque cuando nombrás algo también lo haces existir fuera de la burbuja, y todo lo que existe afuera, en el mundo de los mortales con sangre tibia, llegado un punto, se extingue.
Nombrarnos acá adentro es también ponernos fecha de vencimiento en el afuera. Y mirar al futuro, es como mirar al sol de frente con los ojos bien abiertos, te ciega. Por eso hoy elijo quedarme acá, los dos tirados en un colchón en el piso, yo mirándote dormir, sin pensar que la hora pasa y nos devora, sin pensar que sos el pasaje y no el viaje entero.

- Nacho

miércoles, 26 de diciembre de 2018

Monstruo

Me parece curioso la imagen que demostrás tener de vos misma, siempre alejada de la realidad, bueno, al menos de mi realidad y de lo que yo veo. ¿Somos algo más allá de nuestros propios ojos? Yo creo que también somos la proyección en la mente de las personas que nos aprecian, y que casi siempre difiere mucho con la auto-percepción.
Y a vos se te incendia el cerebro con tu miedo a los supuestos, te aterra saber que podés lastimar, que pueden lastimarte, sin darte cuenta tu zona segura también es la soledad de los cigarros y el bar donde escribís las cosas que no querés mostrar.
“Yo soy un monstruo” me dijiste una noche, “los monstruos aparecen en pesadillas” pensé, y vos eras más sueño de siesta de invierno cuando llegás cansado y con frío, que escena de terror de película clase b, pero no te dije nada, me dediqué a escucharte, a entender cuántos mundos te dolían adentro.
Por suerte tus ganas de salvar a la humanidad son más grandes que las tristezas que te comen, y está bueno sentir eso cuando te abrazo y vos te reís. Pareciera que ahí te olvidas de tu incendio y el pasado deja de latir un rato, si pudiera congelar el tiempo en ese instante para mostrártelo después, te darías cuenta que los monstruos que te inventaste para ahuyentar dolores son los únicos que te tapan la vista para que no veas, que cuando cerras los ojos en un abrazo, o contás algo que te gusta con la emoción pegada en las pupilas, sos poesía que sana.

- Nacho

martes, 25 de diciembre de 2018

Fuegos artificiales

El fuego consumía la luz de las estrellas, todo el cielo se iluminaba de colores, verde, rojo, azul; el barrio estaba inundado de gente mirando para arriba, los perros ladraban y Joaquín miraba desde el patio mientras su familia se abrazaba y brindaban ya medios pasados de copas.
Habían llegado las doce, y los regalos habían sido colocados secretamente por la madre de Joaquín debajo del árbol, justo al ladito del pesebre. Él todavía estaba afuera y por eso no sabía que la pelota que había pedido estaba ya en vuelta esperando ser pateada al otro día en el parquecito donde se juntaban a tomar mate.

El fuego consumía la luz de las estrellas, todo el cielo se iluminaba de dos colores, rojo y naranja. Las calles estaban inundadas de escombro caliente, bien caliente, y de gente buscándose cubiertas de polvo y sangre; los perros ladraban mientras el humo espeso tapaba la ventana rota por donde Usaym intentaba mirar lo que pasaba afuera.
Habían llegado los aviones y esa noche llovió fuego sin preguntarle a nadie, secretamente los misiles se colocaron en el medio del barrio, y explotaron a dos cuadras, volando así también las ventanas de los edificios que no alcanzó la explosión.
Usaym todavía estaba adentro, por orden de su padre que estaba desesperado buscando el teléfono para llamar a Hamal, su hijo más grande que había ido a comprar unas bebidas para matar el calor agobiante de una tarde de diciembre.
Usaym salió de la ventana y su padre lo metió debajo de una cama después del segundo impacto; ¿cómo le explicas a un nene de cinco años que los fuegos artificiales que vio afuera no eran festivos? Si el vio en la tele que el cielo en otras ciudades siempre en diciembre se ponía de colores lindos, y la gente se abrazaba y brindaba.
Él todavía estaba debajo de la cama y por eso no sabía que en unas horas la tele iba a contar que el misil que vio caer en el edificio a dos cuadras, cerca del supermercado donde Hamal fue a comprar la bebida para la noche buena, lo hacía en nombre de la paz mundial.

- Nacho

sábado, 22 de diciembre de 2018

La carta de mi hija

Mariana se levantó temprano, casi ganándole al sol, diciembre ya iba por mas de la mitad, y ella ya no tenía que preparar las cosas para la escuela y el liceo de sus hijos, Mia la más chica, Joaquín el del medio y Martín el más grande. Ellos ahora dormían, Mariana a pesar de eso, siempre se levantaba temprano, ya se había acostumbrado.
Aprovechó y fue derecho para el arbolito de un metro y medio que tenía armado en el living comedor, Mía la noche anterior había dejado la carta, así que ahora era momento de ser Papá Noel y leerla.
Joaquín hace rato había dejado de creer, y trataba de convencer a Mía de que el viejo de traje rojo no existía, ella con siete años seguía defendiendo su existencia, decía que en navidad siempre lo veía en el cielo en una luz roja o algo así, Mariana siempre se reía de las discusiones, y tuvo que amenazar a Joaquín con que no le iba a comprar nada si le seguía diciendo eso a la hermana.
La carta empezaba normal, pidió un juego de hacer tatuajes de mentira que vio en la tele y unos marcadores para dibujar, un pedido sencillo pensó Mariana, la carta siguió “(…) solo eso, y querido Santa Clos, yo no conocí a mi abuela porque se fue cuando era chiquita, pero tengo fotos, ¡¡era re linda!! si la ves preguntale si un día nos podemos juntar, decile que la quiero mucho y mandale un beso de mi parte”.
Mariana se acordó que en su cómoda había una foto de su madre con sus dos hijos varones, ella había fallecido hace seis años culpa de un párkinson arrasador, así que fue hasta donde estaba y la agarró. A Mariana no le gustaba recordar los temblores de su madre, no le gustaba esa imagen, siempre la piensa como una señora que hacía unos guisos riquísimos, que era re inquieta y siempre quería ayudar a ordenar las cosas, aunque ya no pudiera tanto. Por un rato volvió a la tardecita en el parque donde su madre la hamacaba y ella era una niña de la edad de Mía. La carta de su hija la llevó a los días cuando le contó que Mía había nacido, y la viejita sonrió, y le dijo que ojalá saliera preciosa como ella misma, y entonces las dos se rieron juntas. Esa mañana, Mariana lloró, lloró como no pudo en esos seis años, no de tristeza, tampoco de nostalgia, era un sentimiento raro, como una especie de alegría por el encuentro de un ser que hace tiempo se fue, una mujer de 37 años llorando por una carta, sentada en una cama con un portarretrato en la mano.
Mia sin darse cuente le regaló a Mariana el recuerdo de su madre, sus chistes, sus guisos, sus canas. Mariana esa mañana de diciembre supo que el señor de traje rojo no siempre son los padres, que a veces, Papa Noel son las hijas.

- Nacho Torres

jueves, 20 de diciembre de 2018

Prólogo de un beso

Las explanadas no son un buen lugar para los amantes
que quedan a la vista de los focos
y de los autos que pasan por la avenida.
Pero estos dos no eran amantes, ni amigos,
ni conocidos de cerca, eran dados de azar
repicando juntos en el paño de las casualidades,
de la noche, del tiempo,
de la soledad que los unía.

Hubiese bastado una lluvia torrencial,
un camión que pasará justo por el charco de enfrente,
una mirada distraída al perro que pasaba por la vereda
para cortar la magia del encuentro, pero no, esa noche no.

Ni la charla del destino, ni los signos zodiacales
dando vueltas entre los planetas,
entre la vida y la muerte de sus palabras y miedos
pudo frenar a esos dos cuerpos plasmados
en la escalinata, mirándose un rato largo sin decirse nada.

Bien de cerca, pegados, casi abrazados,
las pupilas dilatadas de ella
y sus pestañas humedecidas,
las manos de él acariciando su pelo,
los mechones jugando a la atrapada entre sus dedos,
y al fin sus bocas dibujaron el silencio,
para que sus labios se contaran secretos
bien de cerca y nadie escuchara.

En la avenida pasaban autos, camiones, bicicletas,
en la escalinata, el tiempo se acurrucó un rato
y jugó a ser siempre por un instante.

- Nacho

lunes, 17 de diciembre de 2018

Dudar, siempre dudar

La cosa en el Polo Norte siempre se pone brava en diciembre. Es el mes de más actividad, y también el mes donde todo duende habido y por haber consigue su lugarcito para trabajar, ya sea en fabricas moviendo la maquinaria, en talleres artesanales, de secretarios, manejando un camión, etc.
Todo siempre es organizado; gracias al Internet y al espionaje de datos, los duendes pueden ir sabiendo en septiembre lo que la nena va a pedir, y así adelantar el trabajo en las fábricas. A pesar de esto, diciembre es el mes que se trabaja más ya que es el mes que llegan las cartas.
Del 1º al 19º de diciembre, se trabaja estrictamente en la fabricación de juguetes o/y aparatos electrónicos, día tras día hasta que suena la alarma que indica el final de la jornada.
Del 20º al 22º se reúnen en la sala de conferencias de la casa de Papá Noel (como lo conocemos acá en el sur a Santa Claus) los Dirigentes del Sindicato de Duendes y el respectivo personaje que se viste de rojo, ¿todo para qué? Para analizar durante tres días la lista de los niños buenos y los niños malos. Esa lista va definir la hoja de ruta que luego duendes expertos en Geografía y geolocalización construyen el día 23º de Diciembre.

Esta medida adoptada desde el comienzo de la empresa ha sido motivo de protestas por varios grupos de la sociedad del Polo Norte, ya que estos consideran que es una oda a la meritocracia y por ende una injusticia hacia los sectores más marginados de la población humana. Durante estos tres días en las afueras de la casa del señor Noel se reúnen varios colectivos Anti-Lista y se generan varios disturbios que siempre terminan con algún duende cegado por gas lacrimógeno o cagado a palos por un poli-duende. Los mas radicales son los del grupo D.U.D.A.R (Duendes Unidos, Despiertos, Alborotados y Revolucionarios) que buscan la eliminación de la lista, para que cada niña y niño del planeta tenga su juguete. Han intentado desde atentados al trineo del señor Noel, amenazar de muerte algún reno, o hasta el secuestro de técnicos geográficos para evitar la creación de la hoja de ruta, ¡¡Una locura!! Varios de sus integrantes están detenidos fuera del país, incluido su líder y creador Marcos Doroteo Gorriarán encarcelado en el año 1992, en el polo sur, y con la prohibición de volver a ingresar al Norte.
A pesar de todo esto en la Noche del 24 de diciembre, Papa Noel se sube a su trineo, toma las riendas de sus renos y parte a la entrega masiva de regalos, llevando esperanza a cada niño del mundo que se haya portado bien ese año.

A continuación, les dejo un fragmento de la declaración de Marcos Doroteo Gorriarán, el día antes de entregarse a las autoridades por el atentado a Rudolph (principal reno) el 22 de diciembre de 1992:
“(…) ¿qué pasa con los nenes que viven en zona de guerra? Siempre nos olvidamos de los pibes que viven ahí. ¿Y los nenes a los que no les caen bombas, pero si tienen una guerra en la mesa sin servir, y en la heladera vacía? Nos da vergüenza aceptar que tenemos los recursos, pero no nos interesan los pequeños olvidados de pies descalzos y brazos desnudos, tuvimos que inventar una lista que los separe para quitar la culpa de nuestras conciencias, para no asumir la responsabilidad de sus tristezas, y así con ello condenar a los marginados a una noche de fuegos artificiales por la ventana, si es que hay; D.U.D.A.R siempre estará en contra de la lista de buenos y malos, porque tenemos la certeza de que estamos condenando a nenas y nenes del mundo a una noche donde aprenden gracias a nosotros, que además de ser pobres, también son niños malos”


- Nacho

viernes, 7 de diciembre de 2018

Acá, allá

Allá o acá.
Un poco más lejos,
encontrarse frente a frente en el infierno
a plena luz del día, sin demonios en la vuelta
porque duermen, o se hacen.

Verte.
El dolor de una memoria
¿o el placer de la nostalgia?
El recuerdo es siempre acá,
en mi cabeza, en mi adentro,
pero también es siempre allá,
en donde se formó, en donde se hizo,
en el afuera.

Afuera que ahora solo existe acá
adentro mío.
¿Qué ironía no?
¿donde es verdaderamente un recuerdo?
¿encerrado en el lóbulo temporal?
¿o allá afuera en la playa, en el banco de una plaza,
en el abrazo tibio que ya se enfrió?

¿Dónde es tu perfume?
No el que usas ahora, el que usas
en mi cabeza, en mi recuerdo.
¿Dónde es tu esencia?

Ya sé que no, pero
¿te puedo pedir un abrazo más?
no acá, allá, en la playa sin gente,
donde nos correteamos en el agua, y todavía nadie nos avisa
que somos proyecciones mentales
que niegan el olvido.

- Nacho